domingo, 17 de julio de 2011

Juego de nubes

Un avión, una tortuga, un bebé y hasta un león. Un vaso, un teléfono, una mesa e, incluso, un sillón. Una mano, un corazón, o puede que un cigarrillo. O mejor, un cenicero. ¿O tal vez un jarrón? Y es que las nubes cambian su forma tan pronto el hombre cambia sus sueños.

Una colina se alza, hermosa, a las afueras de la ciudad, coronada -quién sabe- por un almendro en flor que regala al mundo su pálida belleza. A sus pies, un mantel a cuadros rojos y blancos, un canasto de mimbre, una pareja enamorada. El cielo, pintado de un azul inmaculado, se salpica de todo tipo de formas, mientras ella ríe la osadía de una o dos de las blancas mensajeras.

Él la mira con cariño, ella la mirada devuelve y una nube juguetona, que observa atenta la escena, decide cambiar su forma. Y es que el amor, como las nubes, como los sueños, cambiar de aspecto puede. Y si el amor es nube y la nube sueño, el amor es sueño del que el corazón vive. Y será distinto según el alma que lo mire, pues el sueño, como la nube, del alma del hombre vive.

viernes, 1 de julio de 2011

Dos amigas; un tesoro

Una sonrisa, un gesto. Una mirada cómplice, un guiño de confianza o una palabra de ánimo en el momento oportuno. Y es que con ellas dos a tu lado, todo es posible. Destino, cosmos... Llamadlo como queráis. Yo prefiero pensar que fue Dios quien las puso en mi camino.

Y es que aparecieron cuando más las necesitaba y su amistad pudo con todo lo demás. Y desde entonces, han estado siempre conmigo, a mi lado. Ni siquiera recuerdo como comenzó todo, ni falta que hace. Y sé que no miento si digo que son las dos mejores amigas que nadie podía desear.

Dos chicas, dos compañeras... Pero el tiempo las convirtió en algo mucho más importante, en algo imprescindible. Y ahora que el curso ha terminado, ahora que el verano separa nuestros caminos por unos meses, no puedo evitar recordar tantos buenos momentos juntos. Diez meses dan para mucho.

Gracias por todo. Gracias, y perdón por si alguna vez os he fallado. ¡Os voy a echar de menos! Disfrutad mucho del verano y descansad, porque el año que viene, ¡será digno de contarse!