martes, 31 de mayo de 2011

"Extra"ordinary everyday superhero

La verdad es que la frase es parte de la letra de una de mis canciones favoritas. Aunque, bueno, no exactamente, ya que me he tomado la libertad de añadir el prefijo extra a la primera palabra (confío en que los fans de Smash Mouth podáis perdonarme...).

Lo cierto es que todos hemos soñado alguna vez con parecernos a nuestro superhéroe favorito, ya fuera éste Superman, Batman, Spiderman o, no se, Robin Hood. El caso es que todos tenían algo que nosotros deseábamos, algo que les hacía especiales, distintos de todos los demás. Mas el tiempo de soñar con volar y trepar paredes acabó rápido, y nuestras figuritas de acción pasaron a engrosar las polvorientas filas del ejército de juguetes desterrados al desván.

Pues bien, hoy estoy aquí para deciros que esos sueños nunca debieron irse, porque lo cierto es que el mundo necesita superhéroes, y los necesita con urgencia. Pero no de esos que se ponen trajes brillantes y van por ahí salvando damiselas en apuros. No, lo que necesitamos son héroes que madruguen, héroes que no se quejen, que trabajen duro y sonrían sin cesar. Héroes cuyo disfraz sea la corbata, el mono azul de la obra o el delantal de la cocina.

Estos -los más auténticos- son los héroes que precisamos. Pero os diré algo: no hay tan pocos como creéis. Y si nosotros volvemos a soñar... creedme, pronto habrá muchos más.

lunes, 30 de mayo de 2011

One day left

Quisiera ser capaz de dedicarte el texto más bello jamás escrito. Quisiera poder plasmar lo que por mi cabeza fluye, lo que mi corazón siente, lo que mi boca habla y mis sentidos destilan. Mas resulta que mi pluma solo a estas pobres líneas alcanza.

Decían los Antiguos que la luna es el lecho de aquellos que se aman en la distancia, y ahora, cada vez que en la oscuridad de la noche alzo los ojos al cielo, siento que puedo ver tu reflejo en su brillar y, al pensar que pueden así nuestros ojos cruzarse, el corazón parece querer salírseme del pecho.

En la soledad de mi destierro, miro al cielo en busca de una respuesta; ¿será este, al fin, el día? Y cuando el sol de nuevo se oculta y la luna otra vez brilla, a ella acudo en busca de consuelo. Y es entonces cuando mi alma sonríe tranquila: ya llega, tranquilo, ya llega.

domingo, 29 de mayo de 2011

Un lugar al que regresar

Decía D. Vito Corleone con gran acierto: "Escuchad queridos: lo más importante para un hombre inteligente es, y ha de ser, la familia", y añadía, con gesto severo: "hay que cuidar de la familia." (Para no perder el hilo, omitiremos lo que decía a continuación, aquello de "haced que parezca un accidente"...)

A todo aquel que me habla del "anticuado concepto de familia", me gustaría traerlo a mi casa un día cualquiera, para mostrarle como ese concepto -para él retrógrado- es, parafraseando a "el padrino", lo más importante y maravilloso que un hombre puede tener.

Una vez, no hace demasiado tiempo, escuché a un hombre sabio decir que  "el hogar es aquel lugar al que siempre puedes regresar". Pues bien: para mí -y para cualquiera- ese lugar es, y será siempre, la propia familia. A ellos puedes volver en momento de necesidad, soledad, tristeza o abatimiento, pero también cuando estás contento, alegre o feliz.

No se puede describir con palabras todo lo que una familia significa. Una familia es una sobremesa de música y una improvisada sesión de chistes malos en la cocina. Una familia es un abrazo colectivo sin venir a cuento, un paseo por la playa una tarde de verano y una película un domingo después de comer. Es un gesto de cariño, un guiño de complicidad, una sonrisa sin razón alguna, y también una mirada severa y un rapapolvo en el momento oportuno.

Una familia es todo eso y mucho más. Ellos son, y serán siempre, el lugar al que regresar, mi pequeño rincón de paz y mi tesoro más valioso. Y a todo aquel que no lo entienda, invitado queda un día cualquiera. Porque no hay nada como la familia. Y la mía, de entre todas, es sin duda la mejor.      

viernes, 27 de mayo de 2011

¡Navega!

Cierra los ojos y siente el viento que acaricia tu rostro. Abre los brazos, alza la cabeza. Déjate llevar por su susurro y acurrúcate en su seno.

Y ahora, abre los ojos y mira hacía el horizonte: allí está tu meta, allí está tu vida; allí, oculto tras las blancas nubes... estas tú. Y si tú mismo no te encuentras, ¿quién lo hará por ti? 

¡Yo te llamo, corazón ardiente! ¡Adelante, ahora es tu momento! ¡Navega! Surca sin miedo el azul infinito, y no mires atrás. El mar es tu escenario; el viento, tu voz. Tu vivir es el camino y el triunfo, el final ineludible del teatro de tu existir. Porque ahora tú eres viento, eres mar. Porque ahora, amigo, al fin... eres libre.

jueves, 26 de mayo de 2011

La vida de Ryan

La vida de Ryan es una fantástica canción de Maranatá, un joven grupo de Pamplona (Navarra), que hace pocos meses ganó el primer premio en el Concurso Pop Rock Cantautores de la Universidad de Navarra.

Creo que la propia canción habla por sí sola, así que no voy a estropearlo. Con todos ustedes, en directo... ¡¡Maranatá!!

                              


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martes, 24 de mayo de 2011

Cambiando la forma de divertirse

Es ya un hábito generalizado entre los jóvenes, el igualar la presencia alcohol con el hecho directo de la diversión. En otras palabras: sin alcohol, no hay fiesta.

No he podido evitar fijarme en algo ciertamente curioso, y es que ya solo se habla de salir de fiesta cuando uno va a un local en el que hay alcohol en abundancia. Y puede parecer una tontería, pero es que si en el lugar del evento resulta no haber ni una gota de la tan deseada sustancia, el concepto salir muere, cae por su propio peso, y todo el mundo le llama quedar.

Insisto en que no es una tontería, sino algo bastante significativo. Parece mentira, pero es así: sin alcohol no hay fiesta. O al menos eso es lo que mantiene hoy día la gran mayoría de la gente joven. Hace unas pocas semanas, poco antes de que terminara el período de exámenes, tuve una reveladora conversación con un compañero del colegio mayor:

Le pregunté yo por sus planes de verano, y él, con un suspiro, me contestó:

          - Ni idea. Solo se que lo primero que voy a hacer cuando acabemos es emborracharme. 

Me quedé de piedra. Ahí lo tenéis. y aunque suene fatal y sea políticamente incorrecto, no puedo reprimirlo: eso se llama principio de alcoholismo.

Y lo peor es que cada vez hay más y más jóvenes de mi misma -o de muy cercana- edad que llegan borrachos a casa todos los fines de semana. Cada vez hay más, y cada vez empiezan a beber siendo más pequeños. Me sorprende que se hable con tanta preocupación e indignación de algo como el fracaso escolar, sin que nadie lo relacione con esto.

Sinceramente: no me extraña que nuestros mayores se escandalicen del modus vivendi de esta generación. Yo mismo estoy aterrado, además de preocupado.

Es fundamental que cambiemos este concepto de ocio, que transformemos la forma de entender la noche. Hay que destruir la fórmula que iguala diversión con alcohol, demostrar lo dañino de ese enunciado.

Y recordad... Possumus!!

domingo, 22 de mayo de 2011

Día de elecciones, día de decisiones

Esta mañana me he despertado más tenso -nervioso- que otras veces. Para aquellos que no intuyan la razón, la aclararé: hoy, 22 de mayo, es día de elecciones.

La propia palabra -elección- ya lo dice todo. Elegir supone decidir, y decidir, asumir riesgos. Y esto es precisamente lo que me mantenía en tensión esta mañana. Por que, la verdad sea dicha, no sabía a quien votar.

Soy consciente de lo que implica votar, así que he decido dar un repaso mental a los distintos partidos políticos que se presentaban, para tener una visión de conjunto y poder tomar una buena decisión. Y entonces, llegó la confirmación de lo que yo ya venía sospechando: que no coincido con ninguno. Y como estoy en absoluto desacuerdo con aquello de votar "al mal menor" -lo cuál, por cierto, es profundamente antidemocrático, pues implica votar solo al que puede ganar y no a aquel en el que de verdad creemos- mi dilema no hacía sino aumentar.

¿Qué hacer? ¿A quién votar? No es tan fácil elegir. Me preocupa saber que muchos de nuestros compatriotas toman esta decisión a la ligera, como queriéndosela quitar de encima. Creo que este es uno de los grandes problemas que padece España, que no es sino reflejo de algo mucho más profundo, que es el desinterés y la falta de compromiso de la sociedad actual, no solo por este tema, sino en general.

Eso si, que conste que al final me he decidido, aunque no diré por quien. Mañana, los resultados. A ver que tal.

sábado, 21 de mayo de 2011

Unidad de destino en lo universal

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, fue héroe castellano condenado al destierro por un delito que no había cometido. ¿Injusto, decís? Si, lo fue. Mas, ¿y su respuesta? ¿cuál su reacción? Yo os lo diré: el silencio. La obediencia. El perdón frente a la venganza. Fría calma en vez de iracundo odio. Dicen las crónicas que sus ojos de hielo jamás mostraron deseos de muerte, sino más bien compasión hacia el rey que le traicionó.

Su honor fue mancillado. Su causa, burlada. Tan solo la fuerza de su brazo y la sabiduría de su juicio lograron, tras años de dolor y sufrimiento, borrar aquella afrenta con que el mundo había decidido cargarle.

Rodrigo Díaz murió como un héroe; amado por sus hijos, aclamado por sus tropas y temido por sus enemigos y, aún hoy, siglos después, la historia le recuerda con orgullo y asombro y las hazañas que realizó en vida continúan transmitiéndose, de generación en generación.

Siempre he pensado que el mundo contemporáneo debería volver la vista atrás más a menudo, para poder contemplar el testimonio de vida que este y otros grandes de la historia de España y el mundo nos dejaron. Ojalá todos tuviéramos el valor necesario para aprender de ellos, de su fuerza, temple, fortaleza y astucia, que, junto con su generosidad, magnanimidad, buen juicio y humildad, lograron sacar a España de una situación de crisis profunda, no muy distinta -con un salto secular- de la que padecemos hoy. Estoy convencido de que muchos de los males que esta sociedad egoísta, egocéntrica y caprichosa en la que vivimos padece en la actualidad, hallarían así su remedio.

España necesita un líder, y lo necesita ya. España necesita de un Cid Campeador que alce su espada al cielo, dispuesto a dirigirnos a todos hacia un único destino, porque eso es lo que es España, una unidad de destino en lo universal.

viernes, 20 de mayo de 2011

Hogar, dulce hogar

Que bien sienta dormir de nuevo en la propia cama. Pensaba que extrañaría el colchón del colegio mayor, pero mi propio cuerpo me ha vilmente traicionado: he dormido como un lirón. De un tirón y sin soñar.

Después de un eterno viaje -con señora sexagenaria que no te deja en paz, incluida en mi billete- que se retrasó casi una hora (me bajaba del autobús a las 9 menos cuarto) me costó llegar a mi casa la friolera de 2 horas y media más. Agotador.

Aún y todo, la verdad es que me moría de ganas de ver a mi familia. Los reencuentros siempre son divertidos si están ellos de por medio. Lo malo de todo esto, es que mis breves vacaciones han terminado, y es el momento de ponerse a preparar los exámenes de Junio. No os podéis ni imaginar lo que me pesa esa palabra en la lengua... Creo que voy a postergar el estudio al menos un par de horas más... Voy a darme el gusto de disfrutar de mi casa.

Escribo estas líneas, tan poco inspiradas, mientras estoy cómodamente sentado en el porche de mi casa, con una combinación de sol y aire fresco que despierta a mis neuronas de su letargo. Falta me hace.

Esta hecho. He vuelto a casa. Ahora sí que si: ¡hogar, dulce hogar!

jueves, 19 de mayo de 2011

Life in J´s

El día de hoy se merece este homenaje al pasillo de las Jotas. A continuación, el Willy ganador a dos premios de la academia:  


J-1 Javier Guerrero
J-2 Álvaro Grábalos / Nahum Chávez
J-3 Jesús Paredes
J-4 Alfonso Aparicio
J-5 Fran Olmedo
J-6 Asier Ortega
J-7 Santi Costa
J-8 Emilio Balda
J-9 Carlos Gómez / Javier Olivares
J-10 Dani San Juan
J-13 Juantxo
J-15 Juanja
J-17 Jose Manuel Foronda

Hasta pronto, San Sebastián

Y llegó el amargo día de la marcha, de la vuelta a casa. Las maletas y cajas inundan los pasillos del Mayor. Algunos ya se han ido. Otros nos vamos hoy. Hay mucha gente de la que despedirse, muchos a los que desear un gran verano. Algunos volverán, otros no. Pero todos recibirán su abrazo de despedida.

Es el momento de despedirse de estos lugares tan queridos: la habitación, la del vecino, la ahora vacía sala de estudio, la sala de estar, el oratorio... Los hay que dan un breve paseo por el jardín, mientras otros miran de reojo el campo de futbito. Yo, paseo arriba y abajo por el pasillo de las J´s que me ha acogido durante todo el año. Definitivamente, lo voy a echar de menos.

El colegio mayor entero parece desbordar de recuerdos. Tertulias, partidos de fútbol, largas noche de estudio que ahora lucimos orgullosos cuál insignias al valor demostrado... Festivales, canciones, clases, cervezas en Munto y en el Molly.

Es definitivo. Ahora sí que si. Es la hora. Volvemos a casa. Esta noche cenaremos en el hogar, cada uno en el suyo. Pero en unos meses... compañeros, amigos... ¡volveremos a llenar el comedor!

Hasta pronto, San Sebastián... hasta pronto.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Verano nuevo, vida nueva

Extraña sensación esta de no tener que hacer nada. Por fin, se acabaron los exámenes. Otro curso que se va, al menos, hasta las convocatorias extraordinarias.

Los claros síntomas que delataban la pronta llegada del período estival -esas eternas conversaciones sobre todas las cosas que vas a hacer este verano, porque no te va a pasar como en los anteriores, que terminas sin hacer nada de lo que te habías propuesto, sino que esta vez va en serio, que ya has hecho una lista - que llevaban varias semanas acechando tu mente, siempre en los momentos más inoportunos (generalmente, cuando hay que estudiar) se transforman ahora en realidades.

Se acabó el curso universitario, y por fin llega el verano. Hace sol, buena temperatura, y ya no hay más mecánica, ni termodinámica, ni circuitos que estudiar. La playa de San Sebastián, a rebosar de sombrillas y de pelotas azules de Nivea. El día se perfila insuperable. Y yo, en la cama con anginas. A esto le llamo yo empezar con buen pie.

Mañana, más. Cambio y corto.