La verdad es que la frase es parte de la letra de una de mis canciones favoritas. Aunque, bueno, no exactamente, ya que me he tomado la libertad de añadir el prefijo extra a la primera palabra (confío en que los fans de Smash Mouth podáis perdonarme...).
Lo cierto es que todos hemos soñado alguna vez con parecernos a nuestro superhéroe favorito, ya fuera éste Superman, Batman, Spiderman o, no se, Robin Hood. El caso es que todos tenían algo que nosotros deseábamos, algo que les hacía especiales, distintos de todos los demás. Mas el tiempo de soñar con volar y trepar paredes acabó rápido, y nuestras figuritas de acción pasaron a engrosar las polvorientas filas del ejército de juguetes desterrados al desván.
Pues bien, hoy estoy aquí para deciros que esos sueños nunca debieron irse, porque lo cierto es que el mundo necesita superhéroes, y los necesita con urgencia. Pero no de esos que se ponen trajes brillantes y van por ahí salvando damiselas en apuros. No, lo que necesitamos son héroes que madruguen, héroes que no se quejen, que trabajen duro y sonrían sin cesar. Héroes cuyo disfraz sea la corbata, el mono azul de la obra o el delantal de la cocina.
Estos -los más auténticos- son los héroes que precisamos. Pero os diré algo: no hay tan pocos como creéis. Y si nosotros volvemos a soñar... creedme, pronto habrá muchos más.