miércoles, 18 de mayo de 2011

Verano nuevo, vida nueva

Extraña sensación esta de no tener que hacer nada. Por fin, se acabaron los exámenes. Otro curso que se va, al menos, hasta las convocatorias extraordinarias.

Los claros síntomas que delataban la pronta llegada del período estival -esas eternas conversaciones sobre todas las cosas que vas a hacer este verano, porque no te va a pasar como en los anteriores, que terminas sin hacer nada de lo que te habías propuesto, sino que esta vez va en serio, que ya has hecho una lista - que llevaban varias semanas acechando tu mente, siempre en los momentos más inoportunos (generalmente, cuando hay que estudiar) se transforman ahora en realidades.

Se acabó el curso universitario, y por fin llega el verano. Hace sol, buena temperatura, y ya no hay más mecánica, ni termodinámica, ni circuitos que estudiar. La playa de San Sebastián, a rebosar de sombrillas y de pelotas azules de Nivea. El día se perfila insuperable. Y yo, en la cama con anginas. A esto le llamo yo empezar con buen pie.

Mañana, más. Cambio y corto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario