viernes, 20 de mayo de 2011

Hogar, dulce hogar

Que bien sienta dormir de nuevo en la propia cama. Pensaba que extrañaría el colchón del colegio mayor, pero mi propio cuerpo me ha vilmente traicionado: he dormido como un lirón. De un tirón y sin soñar.

Después de un eterno viaje -con señora sexagenaria que no te deja en paz, incluida en mi billete- que se retrasó casi una hora (me bajaba del autobús a las 9 menos cuarto) me costó llegar a mi casa la friolera de 2 horas y media más. Agotador.

Aún y todo, la verdad es que me moría de ganas de ver a mi familia. Los reencuentros siempre son divertidos si están ellos de por medio. Lo malo de todo esto, es que mis breves vacaciones han terminado, y es el momento de ponerse a preparar los exámenes de Junio. No os podéis ni imaginar lo que me pesa esa palabra en la lengua... Creo que voy a postergar el estudio al menos un par de horas más... Voy a darme el gusto de disfrutar de mi casa.

Escribo estas líneas, tan poco inspiradas, mientras estoy cómodamente sentado en el porche de mi casa, con una combinación de sol y aire fresco que despierta a mis neuronas de su letargo. Falta me hace.

Esta hecho. He vuelto a casa. Ahora sí que si: ¡hogar, dulce hogar!

1 comentario:

  1. Bien Fran!!!! Ahora a disfrutar de la familiy y de la terracita con solecito. Eso está bien, pero también a chapar eh?

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