Y llegó el amargo día de la marcha, de la vuelta a casa. Las maletas y cajas inundan los pasillos del Mayor. Algunos ya se han ido. Otros nos vamos hoy. Hay mucha gente de la que despedirse, muchos a los que desear un gran verano. Algunos volverán, otros no. Pero todos recibirán su abrazo de despedida.
Es el momento de despedirse de estos lugares tan queridos: la habitación, la del vecino, la ahora vacía sala de estudio, la sala de estar, el oratorio... Los hay que dan un breve paseo por el jardín, mientras otros miran de reojo el campo de futbito. Yo, paseo arriba y abajo por el pasillo de las J´s que me ha acogido durante todo el año. Definitivamente, lo voy a echar de menos.
El colegio mayor entero parece desbordar de recuerdos. Tertulias, partidos de fútbol, largas noche de estudio que ahora lucimos orgullosos cuál insignias al valor demostrado... Festivales, canciones, clases, cervezas en Munto y en el Molly.
Es definitivo. Ahora sí que si. Es la hora. Volvemos a casa. Esta noche cenaremos en el hogar, cada uno en el suyo. Pero en unos meses... compañeros, amigos... ¡volveremos a llenar el comedor!
Hasta pronto, San Sebastián... hasta pronto.
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