Seis de septiembre, cuarto día de clase. Los bañadores se empolvan ya en los cajones, a la espera del próximo verano, mientras los estuches y las carpetas son desenterrados del fondo del cajón. Tras unos primeros días de mucho trajín, la locura de la vuelta a la universidad ya se estabiliza y la rutina asoma la patita por debajo de la puerta. Más clases, más exámenes y más paraguas. Todo sigue igual... ¿O tal vez no?
San Sebastián amanece bañado en una luz brillante, y el mar sorprende con colores y matices nunca vistos. Las calles renuevan su encanto día a día, hora a hora, minuto a minuto. Algunas caras nuevas; otras que ya no verás más. Nuevos propósitos, risas, llantos, ratos de charla a hurtadillas en las salas de estudio. Viajes, convivencias y excursiones. Charlas, conferencias y conciertos. Tertulias y discusiones. Todo es igual, pero nada es lo mismo.
Un nuevo curso está comenzando... ¡Diario de abordo vuelve a la acción!
"Todo es igual pero nada es lo mismo" que cierto
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