lunes, 12 de septiembre de 2011

El poder de una sonrisa

Érase una vez un otoño gris en un mundo sin color. Érase una vez una primavera sin flores, un invierno sin Navidad. Érase una vez un colegio sin recreo, un niño sin sonrisa, una canción sin melodía. Érase un libro sin letras, una película sin actores, un parque sin columpios, un cuadro sin color y el campo sin flores. Érase una vez un mundo apagado, un mundo muerto... un mundo triste.

Y sucedió que nació un hombre, y con él, una sonrisa. Y con la sonrisa, llegó el reír. Y con el reír, el llanto. Y el llanto llevó al abrazo, y el abrazo al primer beso. El primer beso trajo el amor, y el amor unió dos rostros que, a su vez, alumbraron a un tercero. Y los colegios tuvieron recreo, los parques columpios y el invierno, Navidad. La música tuvo melodía, los cuadros color, los libros letras y el campo, flores.

Y cuando la primera sonrisa murió, dejó a otras muchas detrás de ella. Y cuando estas murieron, aún más las reemplazaron. Y el mundo se fue inundando de sonrisas, y las sonrisas trajeron amor, y el amor trajo vida, y la vida... el mundo.

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