jueves, 2 de junio de 2011

Back to the beginning

Hoy, mi hermana menor ha terminado el colegio definitivamente. Y, mientras me lo contaba, no he podido evitar acordarme del que fue mi último día entre aquella queridas cuatro paredes de ladrillo rojo.

Estaba emocionado, ni os imagináis cuanto. Aunque aún tuviéramos por delante la Selectividad y tres meses de verano, aquel día era un punto de inflexión. Acababa una etapa, comenzaba otra. Recuerdo que me detuve, ante la puerta de salida, mochila al hombro. Solo faltaba uno... Un paso más y habría terminado el bachillerato definitivamente. Lo había conseguido.

Ese día, me prometí a mismo que no fracasaría, que esa nueva vida iba a ser perfecta. Estaba convencido de poder demostrar a todos que realmente se podía confiar en mi. Estaba seguro de que volvería victorioso, sonriente, con la cabeza alta.

Tampoco es que haya pasado mucho tiempo desde aquello. Dos años, nada más. Dos años de estudio, exámenes, risas y llantos, alegrías y decepciones. Pero, algo fallaba. Y es que el hecho de ser universitario no te convierte mágicamente en hombre, sino que eso es algo que hay que ganarse todos los días con trabajo duro. Tal vez ese sea el fallo.

Por eso, hoy es el día en el que voy a hacer que se cumpla mi promesa. Es posible que estas líneas no sirvan para nada. Tal vez incluso nunca debieron haber sido escritas. O tal vez... y sólo tal vez, si. Y es de esta pequeña -minúscula- posibilidad, de la que quiero fiarme. Porque si tú no crees en ti mismo... ¿quién lo hará por ti?

1 comentario:

  1. Fran, soy Anamaría, amiga de tu hermana. Me encantó esta columna! Sigue así!!

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